Recorte de prensa publicado por
www.lne.esUn informático de Cangas del Narcea traduce a la cartografía actual las coordenadas del primer mapa de Asturias.
Raquel L. MURIAS
Claudio Ptolomeo (Alejandría, siglo II después de Cristo) tenía un GPS
muy atinado. El autor del primer mapa de la Historia en el que aparece
Asturias resultó un geógrafo muy certero a la hora de situar las
coordenadas de los principales núcleos de población de los pueblos
prerromanos que existían en el territorio del actual Principado. Ésta
es una de las conclusiones del complejo trabajo elaborado por el
informático de Cangas del Narcea Tomás Tornadijo, que ha trasladado al
sistema de coordenadas actual las mediciones que Ptolomeo plasmó en su
«Geographie Hyphegesis». Tras un trabajo de cuatro meses, este joven
informático ha actualizado el GPS de Ptolomeo. «Hay un montón de restos
antiguos por descubrir debajo de la Asturias que hoy conocemos y estos
cálculos nos precisan con claridad todos los enclaves que Ptolomeo
marcó en su obra», asegura.
Ptolomeo esbozó el territorio de los astures e incluso marcó
algunos de sus núcleos de población como Flavionavia (que hoy se
correspondería con Pravia) o Lucus Austurum, la actual Lugo de Llanera.
Sus mediciones fueron autoridad hasta finales de la Edad Media. Sus
listas topográficas refieren a 8.000 lugares con sus coordenadas
geográficas, y ya en este siglo XXI expertos de la Universidad Técnica
de Berlín se han dedicado a trasladarlas a la cartografía actual. Tomás
Tornadijo ha hecho lo mismo con el territorio de los antiguos astures y
cántabros. Su conclusión es que «más de la mitad de los restos
arqueológicos de los astures están aún sin descubrir, sin excavar».
Tornadijo ha «traducido» las coordenadas del geógrafo y
matemático greco-egipcio Ptolomeo. Y ha podido comprobar que los puntos
correspondientes a núcleos de población reseñados en su mapa tienen,
por regla general, un margen de error de cinco minutos con respecto a
la cartografía actual, pero otros coinciden a la perfección, tal y como
ocurre con el caso de Ocela, que es el actual castro del Chao San
Martín, en Grandas de Salime.
Tornadijo hizo el paso de la latitud de Ptolomeo a la actual
calculando la diferencia entre el valor del grado de latitud ptolomeica
(91,356 kilómetros) y el valor del grado actual real (111,11
kilómetros).
«Muchos dicen que las coordenadas de Ptolomeo no tienen base
real, pero la tienen», afirma este experto informático nacido en Cangas
del Narcea. Para calcular la longitud de los puntos que aparecen
citados en este mapa pionero también desgranó la diferencia entre los
valores actuales y los ptolomeicos, un proceso en el que Tornadijo tuvo
en cuenta otros estudios llevados a cabo por matemáticos como Montero
Vítores y Martínez Hombre.
En resumen, la fórmula de Tornadijo permite trasladar las
mediciones de Ptolomeo a los mapas actuales, un proceso que no era
posible porque, tal y como explica este experto, Ptolomeo no se guió
por la Tierra de Erastótenes, muy aproximada a las dimensiones reales
de nuestro planeta, sino por el modelo de Posidonio. Hay, además, otro
factor distorsionante y es que en las sucesivas copias que se hicieron
de la «Geografía» de Ptolomeo los copistas introdujeron errores que
hacen aún más difícil ubicar las localidades citadas en los mapas
actuales. Pero siempre hay un camino hacia la verdad: la labor de
Tornadijo comenzó tomando como referencia dos lugares conocidos, en
este caso Toledo y Alcalá de Henares, cuya posición relativa es
idéntica a la existente en las coordenadas de las tablas de Ptolomeo.
Con esta referencia pudo ir representando el resto de las coordenadas,
asignando un topónimo u otro de la «Geografía» en función de los restos
arqueológicos situados en un entorno de 5 minutos de cada punto, pues
Ptolomeo contaba de cinco en cinco minutos. Ahora, gracias a su método
de cálculo, Tomás Tornadijo puede llevar al mapa actual los más de
8.000 lugares que Ptolomeo marcó en su mapa del mundo conocido, donde
ya figuraba la tierra de los astures.
En la costa cantábrica, Tornadijo ha logrado situar
matemáticamente enclaves citados por Ptolomeo como las actuales La
Coruña, Ortigueira o Foz, que se sitúan, en la cartografía actual, muy
cercanos a los cálculos del geógrafo alejandrino. Algunos aparecen en
su lugar exacto, como ocurre con Ocela, que corresponde a los restos
del Chao de San Martín (en Grandas de Salime) o Paelontium (Beloncio),
capital del territorio de los lugones y correspondiente a lo que hoy
conocemos como concejo de Piloña.
Tornadijo ya ha hecho su trabajo actualizando la precisa labor
del geógrafo alejandrino y cree que ahora es el momento para que «los
arqueólogos busquen los restos de estas ciudades, que son vestigios por
conocer y que se pueden marcar en el mapa actual gracias a estas
fórmulas». Parece que Ptolomeo no iba tan descaminado. «Sólo había que
interpretarlo», apostilla Tornadijo.
www.lne.esTags: GPS, cartografia, Ptolomeo