El presidente honorario de la Real Sociedad Geográfica y también
presidente de la Xunta Consultiva del Parque do Invernadoiro, Rodolfo
Núñez de las Cuevas, geógrafo muy vinculado a Vilardevós y de raíces
ourensanas, dona su colección, compuesta por 3.500 libros y documentos,
unos 90 atlas cartográficos y varios mapas a la Biblioteca Nacional de
Galicia, para que forme parte de la la Galería de Bibliotecas de
Especial Interés situada en la Cidade da Cultura, en Santiago. Rodolfo
Núñez, de 84 años de edad, y que fue recibido por la conselleira de
Cultura, Anxela Bugallo, que aseguró que la capi tal de Galicia ‘es el
mejor sitio’ para su colección, para la que pone como única condición
que sea conservada.
La biblioteca de este geógrafo, que comenzó a reunir hace más de
50 años, se compone de fondos, muchos dedicados por su autores, que
abarcan diversas áreas de las ciencias de la tierra desde astronomía a
geodesia, pasando por la topografía. Entre las obras destacan, por su
rareza, el primer almanaque náutico de 1792, la geodesia espacial de
Mieller, o la Esphera Celeste de P. Zaragoza de 1675, considerado el
primer libro de geofísica impreso en España. Además, cuenta con uno de
los mapas elaborados por ingenieros de Napoleón para sus batallas en
Galicia. Sobre cartografía, destaca la fotogrametría de Gruber (1931) y
tres manuales únicos, publicados por el Ejército Republicano para
empleo de mapas.
Llevará el nombre de Vilardevós
Rodolfo Núñez de la Cuevas manifestó en una reciente entrevista a
este periódico que los 3.500 libros de su biblioteca particular ‘son
todos mis conocimientos, mi vida profesional, con los que yo me formé’.
Detalló que ‘hay ejemplares que antiguamente eran caros y difíciles de
conseguir y que hoy pueden ayudar a otros profesionales. Mi ilusión es
que esta colección estuviese a disposición de muchas personas’. Expuso
que, inicialmente, había decidido realizar esta donación al Concello de
Vilardevós pero, posteriormente, ‘tuve que cambiar de opinión desde
esta localidad no tendría tanto alcance como en Santiago, llegaría a
menos gente y tampoco tiene recursos para salvar los ejemplares de la
humedad’. No obstante, la Biblioteca de las Ciencias de la Tierra
llevará el nombre de Vilardevós. Además, trata de rendir homenaje a su
mujer, la americana Patricia Miller, que falleció en el 2002.