Recorte de prensa publicado por
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Desde hace doce años, una vivienda en Mérida sigue valiendo lo mismo.
Al menos, oficialmente. Esto es, su valor catastral, el que se utiliza
para fijar el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI), que se mantiene
invariable desde hace más de una década, aunque expertos del sector
hablan de que ese valor se ha podido duplicar.
Sin embargo, la realidad es que, por ejemplo, un piso con un valor
catastral de 35.000 euros en la calle Félix Valverde Lillo que se fijó
en 1996 sigue siendo el mismo en 2009. Su precio real de compraventa,
evidentemente, ha variado de forma ostensible.
Para salvar este desfase, en beneficio del Ayuntamiento y de los
ciudadanos, la Gerencia Regional de Catastro y el Consistorio
emeritense han iniciado la realización de una Ponencia de Valores, el
instrumento legal a través del que se calcula los valores del suelo
mediante un estudio de mercado y se fija la foto urbanística de la
ciudad.
Antes de que acabe esta primavera, Mérida tendrá esta ponencia, que
entrará en vigor en el año 2010 y que significará, en clave económica,
una relevante modificación del IBI, cuyo importe se calcula en base al
nivel catastral, y por tanto un aumento de los ingresos municipales por
este concepto.
La última ponencia se concluyó en 1994, pero no entró en vigor
hasta 1996. En 2000, Mérida estrenó su nuevo Plan General de Ordenación
Urbana y arrancó un desarrollo urbanístico desconocido. El resultado es
que, con este panorama, la Ponencia de Valores se ha quedado en un
elemento bastante alejado de la realidad.
Inmuebles y solares
«La realidad urbanística de la ciudad no es su realidad
catastral. La revalorización de los inmuebles y de los solares ha ido
muy por encima del valor catastral», reflexiona Mercedes Moyano,
delegada de Hacienda. Desde principios de legislatura, el nuevo
Gobierno municipal se embarcó en la tarea de actualizar el Catastro
Municipal a través de dos caminos. El más relevante, por su incidencia
global, es la Ponencia de Valores.
«La ponencia va a afectar a todos los inmuebles, ya sean usados
como domicilios o para otros usos. Y, posiblemente, cerca del 40 por
ciento de la gente se pase por el Ayuntamiento para reclamar porque
considere que la subida será elevada», avanza Diego Jiménez, jefe de
gabinete del Catastro Municipal.
Jiménez avanza que el trabajo de la ponencia se encuentra en una
fase embrionaria. La primera tarea fue realizar el año pasado una nueva
cartografía catastral digital.
La cartografía digital se hará sobre una superficie de entre 1.600
y 1.800 hectáreas que abarcan el término urbano de Mérida,
exclusivamente. El nuevo mapa ha sacado a la luz todas las nuevas
urbanizaciones y bienes inmuebles que ahora mismo permanecen invisibles
para el Catastro.
Tras ella, el Catastro se ha puesto en marcha para un nuevo estudio
de mercado en Mérida para determinar cuáles son los nuevos precios de
las viviendas en la capital autonómica según la zona y características
de los pisos y, de esta forma, actualizar la Ponencia de Valores.
Convenio
Junto a esta ambiciosa Ponencia, el Ayuntamiento tienen
firmado un convenio con la Gerencia Regional de Catastro para corregir
errores, fundamentalmente vinculados con los inmuebles que no están
dados de alta, aunque también se están subsanando errores de superficie
y valoración.
La corrección de errores tendrá traslación directa a una mejora de
la recaudación del Ayuntamiento. Así, en el periodo 2009-2011 se prevé
ingresar 756.000 euros más por altas catastrales (omisiones y
pendientes de tramitación); 310.000 euros por inmuebles diseminados en
suelo rústico; 180.000 euros por reformas de inmuebles no declaradas y
200.000 euros por corrección de errores de valoración.
En la actualidad, el tipo impositivo del IBI se sitúa en 0,832
(0,80 en el último año, con lo que la subida es de un 4,05%). En el año
2000 estaba fijado en 0,75 y, un año antes, en el 0,60 por ciento, por
lo que subió un 25 por ciento.
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