Adolfo Santana
El Catastro, un servicio no transferido, dado que depende del Ministerio de Economía y Hacienda, tiene, entre otras funciones, la formación, renovación y mantenimiento de los catastros inmobiliarios rústicos y urbanos, así como la documentación que los integra y la producción y mantenimiento de la pertinente cartografía catastral.
Sus deficiencias, según los técnicos y abogados que están en estos
momentos tramitando las decenas de reclamaciones que les han llegado
sólo del municipio de Ingenio, son múltiples y casi eternas. Para
empezar, aseguran que la Gerencia del Catastro tiene una considerable
carga de trabajo, personal insuficiente, falta de colaboración con los
ayuntamientos, proceso poco eficiente para el mantenimiento y
actualización de la base de datos catastrales, sistema de archivo
inseguro e incompleto, sobre todo en los de más antigüedad, errores
masivos en los datos de los propietarios, deficiente cartografía,
deficiente inspección, deficiencia en la verificación de la validez de
documentos privados y un largo etcétera.
Ingenio
Estas deficiencias se pueden comprobar fácilmente en el municipio de Ingenio, donde gente como F.S.C. lleva 25 años intentando demostrar que no es propietario de una finca situada en El Burrero por la que el Ayuntamiento le reclama impuestos. En el polo opuesto están ciudadanos como S. Y J.C.G., M.R.E. o F.R.D., que han visto como propiedades suyas de toda la vida aparecen ahora a nombre de terceros cuando no a una sociedad limitada que nadie conoce. En el caso extremo figura una familia sureña a la que le han enajenado un finca valorada en más de un millón de euros. Este suelo ha pasado a urbano y algunos se han querido aprovechar de ello. La Justicia decidirá.
Verdadero registro
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