MARTA MARTÍN GIL
¿Qué construcciones
levantaban los celtas? ¿Por qué las edificaban en un punto geográfico
concreto y no en otro? ¿Qué importancia le daban a su arquitectura? A
todas estas cuestiones responde la tesis doctoral ‘Astronomía en la
Edad del Hierro Peninsular. Orientaciones astronómicas en los castros
celtas de la provincia de Ávila’, elaborada por el profesor de la
Universidad de Salamanca e ingeniero técnico en topografía Manuel Pérez
Gutiérrez.
Se trata de un interesante trabajo del que se deduce, ante todo, que
los levantamientos de estas construcciones, datadas algunas en el año
700 antes de Cristo, se realizaban en función de determinadas
direcciones astronómicas de interés para sus poblaciones.
Los castros de las Cogotas, el Raso, las Paredejas, la Mesa de Miranda
y los Castillejos son los espacios en los que el profesor abulense ha
centrado su estudio. «Mi tesis se ha basado en el estudio astronómico
completo de todos los castros prehistóricos de la provincia», explica
Pérez Gutiérrez, que dedujo después de sus investigaciones «que las
estructuras funerarias de los castros marcan determinadas direcciones
astronómicas de interés».
Técnicas geodésicas.
¿Y cómo llegó a esta conclusión? Lo cierto
es que Pérez Gutiérrez ha estudiado durante dos años la posición de los
levantamientos funerarios de los castros celtas. Y lo hizo basándose en
técnicas topográficas y en la geodesia.
Y es que la topografía, entendida ésta como la técnica capaz de medir
la superficie de la tierra, necesita para las grandes extensiones de
terreno basarse en la geodesia. «La geodesia es la ciencia que estudia
la forma de la tierra», aclara Pérez Gutiérrez que, por cierto es
experto en Geodesia. Por eso, basándose en sus conocimientos al
respecto y trabajando con material topográfico llegó a conclusiones
astronómicas. «Lo que he hecho ha sido levantar todos los puntos que
tienen interés topográfico y darles coordenadas», sigue explicando.
«Después realicé una orientación astronómica, observando ante todo la
altura del sol», abunda en su idea.
Lo que tiene claro el profesor abulense es que su estudio debía
llevarse a cabo así, centrándose ante todo en la altura del sol. Y eso
es algo que estaba claro por dos motivos: «porque es lo más sencillo y
porque se podía hacer de día», responde seguro de su trabajo.
Así, Pérez Gutiérrez llegó a una de las conclusiones básicas de su
estudio: el hecho de que en casi todos los castros se buscaba lo mismo,
es decir, se orientaban sus edificios hacia las mismas estrellas,
curiosamente, siempre las más brillantes.
«Hay fechas que marcan esos sucesos astronómicos que se encuentran en
todos los lugares, como puede ser el comienzo del invierno», abunda en
su idea el profesor, «pero las otras fechas que aparecen significadas
con esos marcadores astronómicos, que se pueden considerar locales, son
prácticamente coincidentes en todos los castros de Ávila, lo que indica
relaciones entre ellos, que los castros no eran individuales.