Recorte de prensa publicado por
www.diariodesevilla.esEl nuevo sistema basado en imágenes digitales permite reproducir una talla sin necesidad de intervenir en ellaDiego J. Geniz
La fotografía digital empieza a sustituir al molde tradicional. El
campo de la reproducción artística, aplicado a la obtención de copias
de seguridad, ha ido modificando sus procedimientos sustancialmente a
lo largo de los siglos. Desde el método de cuadrícula usado por los
egipcios hasta las ampliadoras y reductoras de finales del siglo
pasado. Pero la digitalización ha logrado dar un paso más allá y hoy
día se cuenta con técnicas informáticas que hacen posible conseguir una
copia sin intervenir en la imagen para obtener un vaciado. La
fotogrametría es la técnica que ya empieza a utilizarse en la
imaginería y con la que se logra obtener una copia sin necesidad de que
la mano del hombre actúe.
Juan Manuel Miñarro ha sido el
primer imaginero en utilizarla en Sevilla. Concretamente, durante la
restauración de la imagen de la Virgen del Buen Aire -obra de Juan de
Oviedo de 1607 que ahora se encuentra en el Seminario Metropolitano-,
de la que el Cabildo Catedral solicitó que se realizara una copia de
seguridad.
La delicada situación en la que se encontraba la
imagen obligó a no manipularla bajo ningún concepto. Fue entonces
cuando se contactó con Antonio Almagro, principal especialista en el
uso de esta nueva técnica.
Como su nombre indica, es la
fotografía el principal instrumento para obtener la información
necesaria que luego sirva para el soporte. La imagen a reproducir puede
fotografiarse desde todos los ángulos posibles. Habrá que tener en
cuenta siempre la posición y orientación de la cámara métrica, que es
aquella que posee una óptica exenta de distorsión, habitualmente usada
en la topografía. Actualmente se han mejorado con una nueva versión de
cámaras llamadas "simétricas", que permite calibrar con mayor exactitud
el punto, ángulo y distancia de enfoque. Toda esta información gráfica
constituye la memoria que antes conseguía el molde.
Una vez
obtenidas las fotografías se pasará a la restitución, fase que consiste
en el cruce de los perfiles que muestran las imágenes tomadas. Hoy día
el método más usado es el analítico. A través de unos restituidores
digitales se obtiene una imagen tridimensional a partir de las
coordenadas verticales y horizontales descritas en las fotografías.
Este es un trabajo propio de la planimetría en el que se cruzan los
datos de las distintas secciones en las que se divide el cuerpo de la
talla. Hasta aquí llega la aportación del nuevo sistema. Se logra una
copia virtual exacta que se puede reproducir en distintos tamaños. Sólo
hay que aumentar o disminuir la escala. Otra de las ventajas que aporta
la fotogrametría.
La obtención de la copia en sí es quizá la
fase que queda por perfilar. Según Miñarro, la solución se encuentra en
la utilización de impresoras y fresadoras 3D, instrumentos que ya son
habituales en el campo de la antropología. Este último paso hace
posible que la copia virtual salga directamente "fotocopiada" sin
necesidad de que la mano del imaginero intervenga, con lo que se
consigue una réplica con un cien por cien de fidelidad. El problema
principal radica en los altos precios que tienen estas máquinas, que en
el mercado se sitúan en unos 120.000 euros. A ello se une que estas
máquinas todavía no se han especializado y suelen emplearse en
"trabajos rústicos".
En el caso de la copia de la Virgen del
Buen Aire, Miñarro ideó el procedimiento de la "jaula de secciones". Se
trata de un habitáculo dividido en paneles recortados por la silueta de
cada perfil de la imagen conseguidos con la suma de los ejes verticales
y horizontales. Una especie de negativo de la talla que sirven de molde
para obtener el vaciado. Así, la suma de cada corte calcula el hueco
necesario o "espacio fantasma" del modelado. En esta ocasión se usó la
arcilla para recubrir el armazón de la estructura que primero se había
ajustado a las plantillas. Cuando se cubrió con este material, los
perfiles de la copia se fueron ajustando cada vez que fue necesario a
través de esta "jaula de secciones". La copia definitiva se realizó con
poliéster.
Sin lugar a dudas, este procedimiento evita tener que
intervenir en la imagen original, con lo cual no se produciría ningún
riesgo de desprendimiento de policromía ni de dañar otros elementos de
la efigie. Además, para las hermandades -señala Miñarro- es más fácil
porque "no se correrían riesgos con una copia que puede deformarse con
el tiempo". Y sobre todo, la comodidad, ya que en un reducido soporte
informático -como un CD- se puede registrar toda la información
necesaria para la reproducción de un titular si en un futuro fuera
necesario.
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