Recorte de prensa publicado por www.laopiniondemalaga.es
Una muestra sobre las mapas en la Guerra Civil analiza los problemas de ambos bandos, que llevaron a recurrir en un principio a la Guía Michelín de carreteras
JOSÉ VICENTE RODRÍGUEZ
Los mapas son un elemento clave para el desarrollo de cualquier guerra, aunque en los últimos años hayan sido arrinconados por las imágenes tomadas por los satélites. La Diputación Provincial de Málaga acoge hasta el próximo 3 de febrero la muestra ´Los Mapas en la Guerra Civil (1936-1939), que ofrece una selección de más de 80 mapas usados en una de las guerras donde la cartografía tuvo un mayor protagonismo y con situaciones casi surrealistas.
"La República tenía los mapas existentes hasta la fecha, pero Franco se quedó con los cartógrafos, ya que en su gran mayoría todos ellos eran de formación militar", explicaba ayer Carme Montaner, comisaria de la exposición y jefa de la Cartoteca del Instituto Cartográfico de Cataluña, organizadora de la misma.
En todo, caso la cartografía nacional en esa fecha presentaba grandes deficiencias: el mapa de España a escala 1:50.000 tenía publicadas en 1936 sólo 564 de sus 1.106 páginas, mientras que otro confeccionado para militares andaba aún peor, con sólo 30 láminas de las 345 previstas. "La República heredó mapas obsoletos e inacabados", destacó.
De este modo, ambos mandos (y sobre todo los nacionales), tuvieron que echar mano en el primer momento de un producto bastante atípico para el ámbito militar: la pacífica y turística guía Michelín de carreteras. El propio Vicente Guarner, coronel del Estado Mayor de la República, bautizó como "la estrategia del mapa Michelín" el envío de milicianos anarquistas desde Barcelona.
Apoyos fascistas.
El limitado éxito del alzamiento de Franco y la transformación de lo que iba a ser un rápido golpe de Estado en guerra civil motivó que ambas partes tuvieran que potenciar sus servicios cartográficos, que imprimieron en sólo tres años millones de documentos.
La República reorganizó su estructura, formando a soldados para paliar la falta de cartógrafos, mientas que el ejército franquista contó dos aliados de excepción. El primero fueron los voluntarios enviados por Mussolini, que montaron su cuartel general en el conservatorio de Música de Vitoria y que elaboraron detallados planos y croquis fotográficos de ciudades como Huesca. La segunda colaboración llegó de Alemania, con fotografías aéreas realizadas por la Legión Cóndor, imprescindibles para los bombardeos y macabro ensayo de lo que fue la Segunda Guerra Mundial.
La muestra, que ya ha pasado por Sevilla y Granada, ofrece el atractivo añadido de presentar el ´Deutsche Heereskate´, un completo mapa de España elaborado durante esos años por el ejército nazi. A la inauguración asistió el delegado del Gobierno andaluz, José Luis Marcos, el presidente de Diputación, Salvador Pendón, y el director del Instituto de Cartografía de Andalucía, Rafael Martín de Agar.
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