Recorte de prensa publicado por www.elmundo.es
Opinan que las futuras carreras de cuatro años deben tener plenas atribuciones profesionales para que los titulados españoles resulten eficientes. en cambio, los superiores consideran que el prestigio de la universidad está en juego.
ISABEL GARCÍA
El objetivo del Ministerio de Educación es seguir manteniendo el sistema actual dividido en ingenierías de primera y de segunda». Así de rotundo se muestra José Javier Medina, presidente del Instituto de Ingenieros Técnicos de España (INITE), que engloba a más de 300.000 profesionales del sector. En su opinión, los de primera serían los superiores. Los de segunda, los técnicos.
El experto cree que el debate sobre el futuro de este colectivo dentro del denominado Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) -que supondrá la homogeneización de todas las carreras universitarias en 45 países europeos, entre ellos España- gira en torno a esa diferenciación y a la creación o no de un único título de ingeniería.
Pero, tras meses de titubeos y dudas, el Ministerio de Educación y Ciencia (MEC) ya ha adelantado que a algunas ingenierías no les bastará con el título de grado (primer nivel de los futuros estudios, que durará cuatro cursos), sino que requerirán un máster (segundo nivel) posterior de uno o dos años para poder ejercer la profesión. Y sobre todo para funciones concretas, como la firma del proyecto de una presa hidraúlica o de un puente.
El sector que representa Medina apuesta por que esa diferenciación entre técnicos y superiores desaparezca en un futuro. De esta forma, se crearía un único modelo de cuatro años (grado) con todas las atribuciones profesionales necesarias para entrar en el mercado laboral. El grado será la nueva denominación de las carreras a partir de 2012, cuando entre en vigor el EEES, con lo que desaparecerá la actual nomenclatura de diplomaturas, licenciaturas e ingenierías, tanto superiores como técnicas.
Miguel Ángel Quintanilla, secretario de Estado de Universidades e Investigación del MEC, lo deja claro: «Habrá ingenieros que ejercerán su profesión con el título de grado y otros que requerirán un nivel de formación mayor y, por lo tanto, un máster».
Los ingenieros técnicos -sus carreras, como Obras Públicas, Forestales o Agrícolas, duran tres años- están convencidos de que esta última propuesta del Ministerio va en contra de la convergencia europea, por lo que anuncian movilizaciones contra el Gobierno si la propuesta sigue adelante.
Es la versión de Gonzalo Meneses, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos de Obras Públicas: «Las atribuciones de los máster sólo deberían darse en casos excepcionales porque su función debe ser la especialización». Añade que es la única opción si lo que se quiere es «que la Universidad española sea puntera y las empresas, competitivas». No cree que se trate de «defender al técnico ni de atacar al superior; simplemente estamos ante un nuevo ingeniero».
Pero los superiores -estudian Caminos, Montes o Agrónomos, titulaciones de cinco o seis cursos- no lo ven así. Ellos consideran que la actual división de las ingenierías en dos tipos de estudios debe continuar porque, de lo contrario, se perdería el prestigio que acumulan desde tiempos inmemoriales.
Lo resume Manuel Moreu, decano del Colegio Oficial de Ingenieros Navales y Oceánicos: «La dureza de una ingeniería superior no es comparable a la de otros estudios, por lo que un grado de cuatro años no es suficiente si lo que buscamos es una formación de calidad». Traslada la situación al ámbito de la medicina. «A nadie le entra en la cabeza que una enfermera ATS pueda operar en lugar de un médico con tres años de formación». Por eso, defiende la diferenciación entre titulados de grado, posgrado (máster) e incluso de Formación Profesional (FP). «En España hacen falta todos ellos y pueden convivir sin problemas».
Lista de títulos
El Ministerio de Educación ha querido tranquilizar a todos los colectivos asegurando que ninguna «ingeniería va a desaparecer», según Quintanilla. Eso sí, todavía no se sabe qué carreras podrán optar a un máster con atribuciones laborales.
En principio, el Ministerio lo decidirá junto a los colegios profesionales y las universidades. Luego, cada una de estas últimas podrá elegir qué estudios imparte, ya que cada título estará regulado por sus respectivas directrices, tanto en el caso de las profesiones reguladas como las que no.
Esas directrices vienen marcadas por las materias troncales. En el caso de las enseñanzas técnicas se trata de un máximo de 210 créditos actuales.
Profesiones reguladas
La cosa se complica cuando entran en juego las profesiones reguladas por ley. En este cupo se incluyen en estos momentos todas las ingenierías –a excepción de la Química e Informática–, tanto las técnicas como las superiores. Las profesiones reguladas tienen la peculiaridad de contar con normativas específicas donde aparecen reflejadas las atribuciones necesarias para poder trabajar.
Como ejemplo, el Ministerio de Fomento reconoce los títulos de Caminos, Obras Públicas o Aeronáuticos a través de sus correspondientes decretos. Para ello, exige una formación específica, tanto en materias como en horas cursadas. Estas últimas, según los superiores, no pueden reducirse de golpe, por lo que necesitan la equivalencia de un grado más un máster.
Máster integrado
Expertos como Juan Jaime Cano, director de la Escuela Superior de Industriales de la Politécnica valenciana, creen que menos de cinco años no son suficientes para formar a un ingeniero superior, aunque este título ya no se llame así.«Creemos que 3+2 (tres años de grado más dos de máster) o incluso 4+2 es lo ideal».
Aclara que esta distribución se realizaría de forma conjunta. Es decir, el máster integrado se cursaría después del grado, pero no como una opción posterior sino que sería el destino final desde el primer año de carrera. «Haríamos un flaco favor a la sociedad si no permitimos que las atribuciones de ciertas carreras estén en los máster».
Informática protesta
En esta guerra de atribuciones y máster, los ingenieros informáticos se sienten discriminados. Junto a los químicos, son los únicos cuya profesión no está regulada, por lo que piden que el nuevo Espacio Europeo remedie esta situación y se fijen las atribuciones laborales que les corresponden. El colectivo –que agrupa a 110.000 titulados– tiene claro que, hasta que no lo logren, optarán por la movilización.
José Gabriel Zato, director de la Escuela de Informática de la Politécnica madrileña, cree que la regulación evitará el «intrusismo profesional» que se vive en estos momentos a consecuencia de los «intereses privados».Además, los informáticos podrían firmar proyectos, cosa que sí ocurre en Estados Unidos y el resto de Europa.
Carreras muy largas
Uno de los objetivos del Tratado de Bolonia (piedra angular del nuevo marco europeo) es el diseño de títulos universitarios más atractivos para la sociedad y, sobre todo, más competitivos para las empresas. Para ello, se ha fijado una duración común de cuatro años.
Según Educación, la reforma ayudará a que la duración real de las carreras no supere en exceso el número de años que, en teoría, debería emplearse. Como ejemplo, los ingenieros superiores españoles tardan de media ocho años, cuando la carrera es de cinco. Los técnicos la acaban en cinco o seis, pero debería bastar con tres. Aun así, José Ramón Péran, director de la Escuela Superior de Industriales de la Universidad de Valladolid, cree que la carrera no podría darse en menos de cinco años. «Es imposible que en menos años se adquieran los conocimientos necesarios».
Abandono escolar
Francisco Michavila, catedrático de la Politécnica de Madrid, comparte la opinión del Ministerio de que el número de años en acabar una carrera se reducirá con la reforma, así como el abandono escolar, que en España afecta al 40% de los universitarios. Mientras, en el resto de Europa no llega al 25%. «Los alumnos se deprimen por la extensa duración de la carrera; es un estigma que les lleva a abandonarla en muchos casos». Cree que cambiará con la implantación de una estructura a la europea «más flexible».
Además, Michavila afirma convencido que la mayoría de los alumnos optará por títulos de grado que les permitan acceder de forma rápida al mercado laboral. En el caso de las ingenierías, asegura que alrededor del 80% de los estudiantes elegirá esta opción, convirtiéndose así en ingenieros de Producción. «Sólo el 20% cursará un máster para convertirse en ingeniero de Innovación y Diseño, mientras que ahora es el 50%».
El resto de Europa
El modelo de ingeniería existente en Europa varía en función del país. Los nórdicos, Italia, Holanda y Reino Unido cuentan con único ingeniero generalista que logra la especialización con un posgrado. Es decir, su figura se asemeja a la que propone la convergencia.
Sin embargo, en Alemania y en las Grandes Écoles francesas, creadas en tiempos de Napoleón, distinguen dos tipos de ingenieros, uno de cinco años y otro de tres. Es la propuesta a la que se adhiere Antonio Martín Carrillo, decano del Colegio de Ingenieros Aeronáuticos de España:«Lo contrario sólo lleva a la mediocridad y nosotros queremos parecernos a los buenos, no a los mediocres».
En su opinión, la mayor parte de las atribuciones deberían estar en el máster. «Me da pánico que reduzcan las carreras a cuatro años, ya que se trata de mantener dos niveles de ingenieros, no dos tipos».
LA NUEVA ESTRUCTURA
Los estudios adaptados a Europa se dividirán en tres niveles: grado (cuatro años), máster (uno o dos) y doctorado (dos). De esta forma, desaparecen los nombres de licenciatura, diplomatura e ingeniería. El grado equivaldrá a 240 créditos ECTS, que valorarán no sólo las horas lectivas, sino las empleadas por el alumno fuera del aula para preparar trabajos, documentarse, estudiar...
947 MÁSTER EN MARCHA
Los nuevos posgrados al estilo europeo ya son una realidad en España desde octubre del año pasado. Entonces, comenzaron a implantarse 947 máster en las universidades de todo el país, pero ninguno de ellos habilita para ejercer profesiones reguladas por ley. Eso sí, en estos momentos puede acceder a ellos cualquier titulado, tanto de ciclo corto como largo.
ABOGADOS Y MAESTROS
A través de una ley estatal, los máster podrán tener atribuciones laborales que, hasta ahora, podían estar vinculadas o no a los actuales títulos universitarios equivalentes al grado. Es el caso de los abogados y los profesores de secundaria. En ambos casos, los alumnos deberán cursar un máster (de carácter oficial y público, no como los actuales) para poder ejercer la profesión.
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